Templados en la crisis: la consolidación de la FAM entre el estallido de 2001 y las grandes conquistas federales

Edgardo Albrieu - Presidente de FAM años 2001/2005. Asumir la conducción de la FAM a fines de noviembre de 2001 significó pilotear una de las tormentas institucionales más complejas de la historia argentina. En un país fragmentado por el estallido social, el "corralito" bancario y el clamor del "que se vayan todos", las Comisiones Directivas del período 2001-2005 transformaron la crisis en un motor de cohesión. Estas líneas pretenden ser una apretada síntesis de una gestión que debió destrabar fondos bajo amparo judicial, frenar recortes salariales drásticos en las provincias y sentarse en la histórica Mesa del Diálogo Argentino para demostrar que la defensa inclaudicable de la independencia judicial es el verdadero corazón del asociacionismo.

Edgardo Albrieu – Presidente de FAM años 2001/2005. Asumir la conducción de la Federación Argentina de la Magistratura y la Función Judicial (FAM) a fines de noviembre de 2001 significó pilotear una de las tormentas institucionales más complejas de la historia argentina. En un país fragmentado por el estallido social, el «corralito» bancario y el clamor del «que se vayan todos», las Comisiones Directivas del período 2001-2005 —integradas por referentes como los Dres. Abel Fleming, Agustín Bassó, Enrique Pita, Javier Meynet, Alfredo Pozo y Víctor Andrada— transformaron la crisis en un motor de cohesión. Estas líneas pretenden ser una apretada síntesis de una gestión que debió destrabar fondos bajo amparo judicial, frenar recortes salariales drásticos en las provincias y sentarse en la histórica Mesa del Diálogo Argentino para demostrar que la defensa inclaudicable de la independencia judicial es el verdadero corazón del asociacionismo.

     Nacido el Córdoba en 1952. Abogado. Fue Juez de Cámara del Trabajo de Cipolletti. Juez de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y de Minería de Cipolletti desde el año 2003 a la fecha. Fue presidente y vicepresidente del Colegio de Magistrados de Río Negro, concejal de Cipolletti y docente universitario.
     Como juez e integrante clave de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y de Minería de Cipolletti, el Dr. Edgardo Albrieu ha dictado fallos de gran repercusión regional y nacional. Sus resoluciones se caracterizan por una fuerte impronta de protección a los derechos del consumidor, el rigor ante los daños institucionales y la aplicación de doctrinas de vanguardia.
     Formó parte del histórico cuerpo de 36 convencionales constituyentes que redactaron y sancionaron la Constitución de la Provincia de Río Negro vigente hoy en día.
     Se lo recuerda como un convencional constituyente que colaboró activamente en las comisiones técnicas orientadas a la incorporación de herramientas modernas de control institucional, las garantías procesales y los mecanismos de democracia semidirecta (como la consulta popular).
     Además, fue un defensor acérrimo de la educación pública: Uno de los debates más encendidos en los que Albrieu tomó central protagonismo fue la discusión sobre la estructura y autonomía del sistema educativo provincial. En pleno recinto, fustigó con dureza los intentos de restar protagonismo al Consejo Provincial de Educación (CPE). Sus presiones forzaron a la Comisión Redactora a alterar los borradores finales para proteger el rol de los representantes docentes en las decisiones escolares.
     Décadas después de aquella gesta, Albrieu ha manifestado públicamente su orgullo por el texto logrado, catalogando a la carta magna rionegrina como una de las más avanzadas de la Argentina en materia de derechos sociales.

Estas líneas pretenden ser una apretada síntesis de la gestión de las Comisiones Directivas que conduje en la FAM en el período 2001/2005 y que tuve el alto honor de presidir.

Pienso en los caminos atravesados, las luchas, sus complejidades, sus triunfos y sus sinsabores, pero sin lugar a dudas, lo más importante fue intentar implementar lo que dio lugar a la creación de la entidad: La defensa inclaudicable de la independencia judicial es el motor del asociacionismo. Trabajamos para representar a cada juez, jueza, funcionario y funcionaria de todo el país, garantizando que —sin importar el rincón del territorio donde cumplan sus funciones— sepan que no están solos. El asociacionismo judicial es su red de contención, su voz colectiva y el respaldo institucional que los acompaña día a día para que puedan ejercer sus roles con absoluta libertad y dignidad.

Es complejo resumir mis presidencias de la FAM para los períodos 2001-2003 y 2003-2005 porque fueron años muy intensos y con grandes cambios.

Me permito recordar a la Comisión Directiva que me acompañó:

  • Vicepresidente Primero: Dr. Abel Fleming
  • Vicepresidente Segundo: Dr. Agustín Basó
  • Director del Instituto: Dr. Enrique Pita
  • Secretarios: Dres. Javier Meynet y Alfredo Pozo
  • Tesorero: Dr. Víctor Andrada

Asumí a fines de noviembre de 2001. A los pocos días me informó el presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de Córdoba, que el Gobernador de su provincia había rebajado los sueldos de los magistrados y funcionarios en un 40%. Viajé inmediatamente. Al llegar tomé conocimiento del embargo de todas las cuentas bancarias. Se podía retirar sólo $250 semanales. Vivíamos el tristemente conocido “corralito”. Participé de una asamblea con la presencia de numerosos asociados. Días azarosos de mucho trabajo y reuniones. Finalmente, conseguimos que el gobernador diera marcha atrás con el descuento. Sabemos que nuestra tarea realizada desde el asociacionismo judicial, fue esencial para retrotraer esa medida.

Así fueron mis inicios. El país se encontraba en una situación caótica. En la mayoría de las provincias se cobraba con bonos provinciales, y en algunos negocios lo recibían a un monto mucho menor, por ende, no alcanzaban para satisfacer las necesidades, y no tenían valor fuera de cada jurisdicción.

Es estallido social del 19 de diciembre de 2001 me encontró en Buenos Aires. Estaba por firmar un convenio con el Ministerio de Justicia. Allí fui testigo de la renuncia del Presidente de la Nación Dr. Fernando de la Rúa y de la sucesión de cuatro presidentes de la Nación en una semana.  

Como consecuencia del “corralito”, todos los fondos de la Federación se encontraban retenidos, y nos vimos obligados a iniciar un amparo ante la Justicia Federal de Córdoba. Mientras la cuestión de fondo se resolvía, recibimos la colaboración del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe, quien adelantó varios meses de aportes, lo que nos permitió funcionar con la FAM.

Considero importante recordar que, en todas las manifestaciones de la época, el grito “Que se vayan todos”, incluía a los integrantes de los Poderes Judiciales, con la Corte Suprema de Justicia de la Nación a la cabeza. Por eso, el trabajo realizado desde el asociacionismo fue esencial para la cohesión de esa sociedad fragmentada y para dar respuestas dentro del marco de la democracia y el estado de derecho.

En la primera quincena de enero del año 2002, el Presidente de la Nación Dr. Eduardo Duhalde, mediante Decreto, convoca a la Mesa del Diálogo Argentino.  Se crearon varias comisiones, entre ellas la Comisión de la Justicia, en donde participamos ampliamente aportando nuestra experiencia y la Comisión de Ética Judicial, presidida por el Ministro de la Corte Dr. Enrique Santiago Petracchi de la que participé personalmente. De este trabajo, surgió un documento que marca las pautas éticas en el comportamiento de los Jueces.

Años después participamos de otros debates imprescindibles para la Independencia Judicial y la Intangibilidad salarial. En el Senado de la Nación se habían presentado varios proyectos para el pago del impuesto a las ganancias por parte de jueces y funcionarios Judiciales. Nos entrevistamos con la mayoría de los senadores a los efectos de plantear nuestra posición. La Junta de Gobierno de FAM, instruyó a los representantes de los distintos Colegios y Asociaciones a hablar con sus representantes en el Congreso de la Nación y sus Gobernadores.

Sistema previsional. Por otra parte, debo mencionar nuestra estrategia de gestión y lucha para lograr que los jueces y funcionarios de las provincias cuyas cajas jubilatorias pasaron a la Nación (ANSES) recibieran los mismos beneficios de jubilación especial que los magistrados nacionales.

En principio había 10 provincias y la Ciudad de Buenos Aires (CABA) que se quedaron sin sus «cajas de jubilación» locales porque fueron transferidas al Estado Nacional (ANSES). La asociación quería que esos jubilados provinciales fueran incluidos en la Ley 24.018, que otorga jubilaciones especiales al Poder Judicial. En 2002, se aprobó la Ley 25.668 que directamente derogó (eliminó) esas jubilaciones especiales.

El entonces presidente Duhalde vetó de forma parcial esa derogación el 18 de noviembre de 2002. Esto significó que, gracias a nuestra presión, el beneficio de jubilación especial se mantuvo vigente para los magistrados y funcionarios de la Nación. Aunque el veto de Duhalde salvó el sistema a nivel nacional, la asociación siguió reclamando por las provincias perjudicadas. Finalmente, bajo la presidencia de Abel Fleming en la FAM, consiguieron que la inclusión de esas 10 provincias y CABA se hiciera realidad.

Reforma Estatuto, composición Junta de Gobierno.

En el año 2001, con la presidencia Carlos Huesped, y mi vicepresidencia, modificamos el Estatuto lo que permitió mayor participación de los Colegios y Asociaciones en la conformación y elección de la Comisión Directiva de la FAM.

Relaciones Institucionales. Uno de los objetivos de nuestra Comisión Directiva al asumir fue el de regularizar las relaciones con las entidades afines, fundamentalmente con la Asociación de Jueces Nacionales, con la cual no se mantenía buenas relaciones debido a la discusión sobre la representación nacional ante asociaciones internacionales como FLAM y UIM. De distintas reuniones realizadas, surgieron varios temas comunes, como Impuesto a las Ganancias y la Ley 24.018, que fueron encarados en forma conjunta. Por este trabajo en colaboración, logramos acordar la representación conjunta de ambas entidades en las asociaciones internacionales.

Por otra parte, dentro de la política institucional, el acercamiento con la Corte Suprema de Justicia de la Nación, fue prioritaria. Comenzamos a mantener reuniones permanentes, incluso con la participación de toda la Junta de Gobierno de FAM y todos los miembros de la Corte. Este estrechar lazos nos permitió que la Corte participe de los debates, por ejemplo, en la inclusión de las provincias en la Ley 24.018, entre otros temas.

Mantuvimos, también, permanentes reuniones con los distintos ministros de Justicia de la Nación, firmamos diversos Convenios, y logramos obtener aportes para la realización de las Jornadas Científicas. Cabe recordar que la crisis del país no permitió que realizáramos las Jornadas Científicas en el año 2002. Pero sí conseguimos hacerla en los 3 años siguientes: 2003 en Santiago del Estero, 2004 en Rosario y 2005 en Bariloche.

Es de destacar que en el año 2005 se realizó en Salta el Primer Congreso de Nacional del Secretariado Judicial y del Ministerio Público.

Fue prioritario en ambos mandatos la presencia en las distintas provincias, con o sin problemas institucionales, con asambleas de afiliados y visita a las autoridades provinciales.

En el año 2005 la Junta de Gobierno, en su totalidad, viajó a España. Se realizaron recorridos en los distintos Tribunales de Madrid, y posteriormente, el concurrí acompañado por el vicepresidente de FAM a Barcelona para visitar la Escuela Judicial, y firmamos el primer convenio de colaboración entre ambas entidades.

Iniciamos las gestiones para contar con oficinas propias en la Ciudad Autónoma en Buenos Aires, y puedo afirmar con orgullo que logramos ese objetivo con la presidencia del Dr. Abel Fleming.